COMO PESCAR GRANDES EJEMPLARES 2ª PARTE

Una  vez terminada la prospección podemos tantear el lugar si no lo conocemos, para evaluar profundidades vadeándolo si es necesario en algún punto, y sobre todo nuestro “tiradero”. Es decir, el mejor lugar donde realizar lo más cómodamente nuestros lanzamientos sin nada o poco que nos estorbe y nos permita llegar si movernos, para no ser detectados, a los apostaderos de las piezas. Así un lanzador de mosca con cierta experiencia y técnica puede lanzar y pescar, barriendo muchos puntos del lugar sin ser visto ni oído. Esto es importante, porque no sabemos con exactitud (simplemente lo intuimos) dónde puede estar el pez o peces que buscamos y lo mejor es hacerlo con discreción y sigilo. Esto es, estamos de caza.

 Si el lugar es amplio y tiene varios “tiraderos”, hay que dirigirse a cada uno una vez pescado suficiente y concienzudamente el primero y siempre lo más discretamente posible. Es decir, si podemos salir del agua y pasar por detrás de aquel arbolito para situarnos cerca de esos troncos medio sumergidos, mucho mejor que andar y vadear profundo o ni siquiera eso, simplemente provocar unas ondas en el agua que se repartirán por todo el lugar alterando su placidez.

 un lloc especial

 

Una modalidad tremendamente productiva es la pesca a ninfa. Es de sobras bien conocida ya que con la competición se ha puesto de moda la pesca al hilo y muchos aficionados la practican casi de forma exclusiva, simplemente porque les proporciona muchas y grandes capturas que cuestan lo suyo pescarlas a seca, a no ser que el pescador sea un pescador avezado en la pesca a mosca seca.

A mí no me gusta pescar al hilo porque con esta modalidad no puedo hacer volar la línea que es lo  me cautivó desde el principio cuando tuve en mi video VHS. el primer reportaje de pesca del gran maestro Rafael del Pozo. A lo que si vi una gran utilidad es en el empleo de las cañas de 10 pies de acción rápida y con potencia suficiente como para pelear con un gran pez. Así mi caña favorita es una caña de acción super rápida del número 5. La Orvis Acces y su homóloga más cara la Helios II son unas cañas tremendamente potentes que permiten lanzar a cualquier distancia una ninfa por pesada que sea con un indicador de picada de plastilina.

Esta es la modalidad de pesca a ninfa que practico desde hace muchos años y que me resulta más atractiva cuando renuncio a pescar a seca que es la forma que habitualmente uso para pescar. El indicador de plastilina después de probar todo tipo de modelos se ha convertido en mi favorito. El indicador de plastilina de la marca Scierra, es el que mejor se adhiere al hilo de pesca sin deslizarse y acabar pegado a la ninfa. Únicamente utilizo siempre una sola ninfa porque de esta manera consigo que la artificial se mueva y derive lo más parecidamente como lo hacen las naturales. El indicador lo pongo a una distancia normal de 1.80 mts de la ninfa, pero puedo alargarlo si me conviene hasta los dos metros y medio. Este indicador me sirve únicamente para saber dónde y a que profundidad está navegando la artificial. No importa que el indicador se hunda completamente con el hilo de pesca, lo que interesa y trasciende es poder visualizarlo.  El indicador por tanto es de un tamaño muy reducido, para hacernos una idea, es de las proporciones de un botón de una camisa. Lo coloco en la línea dándole  una forma alargada para que aguante mejor y no molesté tanto al lanzar. El indicador es muy útil pero es también un incordio. Hay que acostumbrarse a él.

El lanzamiento y proyección de la ninfa artificial con indicador de picada requiere cierta práctica y permite proyectar y depositar nuestra imitación en cualquier lugar por lejano que sea. La distancia normal de pesca suelen ser los 10-12 mts, pero podemos pescar a distancias largas hasta 18 mts. Si el río está en un caudal normal y a una profundidad máxima de 2 mts con una corriente poco importante, una ninfa de 2.8 gr de tungsteno nos servirá. Por el contrario si se trata de aguas tumultuosas y profundas, podemos subir hasta los 3.5 gr que es el peso máximo que utilizo. Si las aguas son de estiaje, entonces las ninfas de menor peso, entre 1 gr y 2 gr son adecuadas. Los hilos tratándose de piezas importantes mejor del 12 al 16. El bajo que utilizo tiene una longitud mínima de 4.5 mts y un máximo de 5.5 mts.

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La ventaja, repito, de utilizar una sola ninfa es que le podemos dar vida dándole  pequeños tirones con la muñeca o levantando ligeramente la caña para que dé la impresión de un insecto natural que intenta alcanzar la superficie para efectuar la metamorfosis librándose de la exhuvia. Con dos ninfas, una condiciona la navegación de la otra con un ligero arrastre y además la ninfa colocada en la parte superior con el ramalillo, tiende siempre a liar este con la línea principal efectuando una natación deforme y poco atractiva. Por este motivo los pescadores al hilo obtienen la mayor parte de sus capturas cuando las ninfas navegan hundidas en la vertical o bien cuando acabado el recorrido, la última ninfa asciende a la superficie.

Para pescar a ninfa con indicador es imprescindible que la artificial vaya siempre por delante del indicador y por supuesto del bajo de línea, porque si no pasa lo mismo que con la mosca seca, es decir el fastidioso arrastre o dragado. Esto puede ser útil en ocasiones, nos vale para dar vida a la artificial dándole vistosidad con los consabidos golpecitos de muñeca, pero si queremos darle una deriva natural como un insecto que es arrastrado por la corriente (la corriente ya mueve la ninfa) el arrastre no nos favorece. Para lograr que la ninfa caiga por delante del indicador en un lanzamiento en forma de U invertida, utilizo el lance de rebote. Como apunté en un artículo anterior, su ejecución es muy fácil. Se lanza la ninfa y paramos súbitamente la caña entre las 12h y las 13h y el indicador efectuará por si solo el rebote que hará que la ninfa caiga adelantada a este. Y esta es toda la técnica básica a utilizar.

 

 

Truita Alós 3

Las truchas grandes son grandes comedoras de ninfas y lo hacen en grandes cantidades durante el día. Normalmente a esas horas están en las cabeceras de los pozos justo debajo de la corriente principal o justo casi al final de esta corriente. Es muy importante sabernos situar adecuadamente. Cuanto más cerca mejor, pero discretamente, sin proyectar sombras ni ruido alguno. Silencio ante todo. Puede hablar alto, gritar lo que quiera pero cuidado con hacer ruido con los tacos metálicos de nuestras botas o con el bastón de vadeo. Una vez situados, lo mejor, en uno de los costados de la corriente, lanzamos nuestra ninfa aguas arriba calculando con la ayuda del indicador lo que tarda en hundirse y pescar la postura donde creemos que puede estar apostado nuestro pez. Hay que efectuar tantas pasadas como creamos necesarias, ya que nuestra presa puede que necesite un tiempo en decidirse o acostumbrarse a la presencia de una ninfa que no es de su agrado pero que al final puede atacar por cualquier motivo. Lo más normal si no pica en los primeros intentos, es que lo haga en el momento que le pase la ninfa literalmente por delante del morro y con nuestro indicador de picada hundido por completo. Al más mínimo paro o desvio del indicador, hay que levantar la caña y clavar sin brusquedad. Las truchas grandes efectúan picadas discretas por lo general. Es importantísimo que SIEMPRE mantengamos una LIGERÍSIMA TENSIÓN con nuestra artificial. En las recogida final, cuando la ninfa ya ha sobrepasado nuestra vertical y empieza a dejar el fondo y a subir a la superficie, hay que recoger lentamente e incluso pararla un momento por si hay un pez detrás que ha seguido la imitación y se decide a atacarla en el momento de la subida a la superficie.

 

~  Carles V.

 

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