LAS TRUCHAS ARCOIRIS SALVAJES (Segunda parte)

Las truchas arcoiris son también grandes comedoras de insectos muertos después de la puesta, es decir de “spents”. Con estos sucede lo mismo que con las otras imitaciones: hay que presentar con precisión absoluta y con la deriva que el pez requiere.

Una soberbia pieza
Una soberbia pieza

 

El verano es un gran mes para pescar truchas arcoiris, sobre todo durante las últimas horas del día. Estos peces durante las horas de insolación apenas dan muestra de su existencia, es más, parecen haber desaparecido completamente del río. Pero en las últimas horas si se sabe el lugar concreto donde habitan será posible su pesca a mosca seca y ninfa sin plomar. Al principio como sucede de costumbre, solo se mueven en la superficie algunos peces pequeños, generalmente truchas marrones, pero a medida que el Sol se oculta detrás de las montañas, empiezan a cebarse aquí y allá de un modo muy desordenado e impreciso, algunas truchas arcoiris salvajes. Generalmente en la orilla opuesta o refugiadas bajo los árboles. Creo cada vez más que estas truchas son enemigas de la luz, simplemente les gusta poco. Pero en estas horas precrepusculares a medida que la luz solar se agota empiezan a activarse de modo progresivo. Este momento es crucial ya que debe evitarse el pisoteo innecesario del río evitando hacer ruido. Hay que dejar que las truchas vayan apostándose en sus comederos naturales y empiecen, esto es, una ceba regular. Es en estos momentos cuando debemos empezar la pesca, efectuando lanzamientos coordinados a varios peces con el propósito de no insistir demasiado sobre el mismo pez, con el riesgo de espantarlo. Con el paso del tiempo las truchas arco iris se irán afianzando en la ceba y posiblemente, dependiendo de la cantidad de ejemplares existente en la zona, van a incorporarse nuevos peces. Estos últimos en cualquier lugar adecuado para la ceba incluyendo nuestra propia orilla. Conviene pescar de abajo a arriba, siendo cautelosos y pescando muy despacio.

Una arcoíris capturada a mosca seca al anochecer
Una arcoíris capturada a mosca seca al anochecer

 

El clavado de uno de estos ejemplares debe ser más relajado que con la trucha marrón, es mejor esperar un momento más. Otra cosa es el combate con el pez. Las arcoiris del bajo Segre tienen una picada a las ninfas brutal y en el mismo instante que se sienten apresadas tiran con una enorme fuerza y brutalidad del aparejo, tanto es así que en muchos casos logran sorprender al pescador y romper el sedal, por la gran rapidez en que ocurre toda la escena. Se trata de un golpe seco y brutal que tira de la línea a toda velocidad y que de no tener el freno del carrete oportunamente graduado, o bien romperá la tanza o se marchará a cualquier parte refugiándose en el primer obstáculo que encuentre, hecho el cual aprovechan siempre. De esto puedo dar fe, porque he perdido unas cuantas truchas arcoiris salvajes por este motivo. Otras veces acaban rompiendo el hilo de pesca porque no ha habido manera de acercarla al salabre y el hilo ha sufrido tanto los constantes envites del pez que ha acabado cediendo a la bravura y salvajismo de este.

Una buena pieza se recupera en el salabre
Una buena pieza se recupera en el salabre

 

Una cosa que siempre tengo en cuenta cuando tengo una arcoiris salvaje a tiro, es lo que puede pasar una vez clavada. Si pesco con un 12 o un 14 y el pez que tengo delante es bueno lo cambio por un 16. También me aseguro que el anzuelo de la mosca a emplear sea de calidad y no se abra a las primeras de cambio.

Este año he perdido por tres veces una misma trucha en el mismo lugar y con el mismo diámetro de hilo, un 14 centésimas. Es con diferencia uno de los mejores ejemplares he tenido la oportunidad de tener prendidos. La última vez cuando la lucha parecía calmarse y tener alguna posibilidad, me obsequió con un golpe seco mientras recogía dulcemente la línea de pesca. Se trata de una trucha de más de 60 cm que solo sentirse clavada arranca río abajo a toda velocidad, con grandes saltos y una fuerza extraordinaria. El pozo no es vadeable río abajo y hay que cansar al pez como buenamente se pueda. Cada vez me pregunto por qué no cambié el diámetro del hilo por otro mayor. La respuesta es simple. Nunca pensé que lo clavara tres veces consecutivas.

Son precisamente estos grandes peces que parecen indomables los que alimentan constantemente, año tras año, mi ilusión por la pesca a mosca.

El captura y suelta es un camino básico para la conservación de poblaciones salmonicolas
El captura y suelta es un camino básico para la conservación de poblaciones salmonicolas

 

El hilo del 16 es lo suficientemente fuerte como para resistir a la fiereza de la arcoiris salvajes, pero se romperá con toda seguridad a una pieza de 60 cm si el freno de nuestro carrete está mal graduado y no ponemos todos nuestros sentidos en la lucha con el pez. La captura de un par de ejemplares es para mí una gran pesca y de gran valor. Sobre la trucha anterior espero y deseo que siga con vida la próxima primavera.

 

~ Carles V.

 

 

 

 

 

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