Primer día de pesca

La primera jornada de pesca siempre es la más esperada por todos los pescadores a mosca. El río no está pescado desde hace meses y los peces en teoría deberían ser menos asustadizos. El río Segre en su tramo medio bajo cuenta con una abundante población de truchas….algunas terriblemente luchadoras y buenas piezas.

El tramo de río elegido es ancho pero el río en esta época antes del deshielo, tiene un caudal bajo, con lo que posiblemente las truchas, grandes y pequeñas se cebarán en superficie. Hemos escogido cañas de 9 y 10 pies para facilitar derivas de la mosca más largas. Una vez en el río comprobamos con Juan que está en condiciones óptimas. Después de un abundante y relajado desayuno uno se encuentra con las fuerzas suficientes como para afrontar el más terrible de los desafíos de pesca a mosca.

En la fina y ancha corriente comen varias truchas en superficie. La primera de ellas es engañada con una efémera oliva del 18 toda ella confeccionada con “cul de canard”. Es un buen pez que se intenta una y otra vez refugiar en las algas acuáticas. El hilo del 15% es suficiente si se trabaja con cuidado un pez de más de 50 cm. Es una bonita y esbelta trucha marrón que es fotografiada entre los cantos rodados de la orilla del río.

Subimos lentamente por la corriente y los peces siguen cebándose con las efémeras bajo el sol del mediodía. Las capturas siguen sucediéndose y la mayoría son truchas de buen tamaño. Al llegar al final de la tabla, la fina corriente se estrecha entre unas enormes piedras que tienen atravesadas varios troncos. Justamente en este lugar se ceban un buen número de truchas que por el modo de cebarse parecen truchas arcoíris. Estos peces si son salvajes suelen ser bastante selectivos a la hora de morder el anzuelo.

Tras varios intentos conseguimos clavar un hermoso ejemplar, que una vez clavado sale disparado corriente abajo como un formula uno y nos obsequia con varios saltos espectaculares de un pez grande y en plena forma. Es difícil acercarlo al salabre y cada vez que lo intentamos sale corriendo como un loco. Al final conseguimos pescarlo y es inmediatamente devuelto al agua.

Pero el resto de sus congéneres han dejado de comer y por más que esperamos, ya que creemos que hay otras buenas piezas, no vuelven a hacerlo en todo el día. Esto me da que pensar. Si el primer día ya son esquivas, ¿Qué pasará a mediados de Julio?

Seguimos andando río arriba. El día es magnífico. El primer día de Marzo e incluso hace cierto calor. No hay ni siquiera una ligera brisa, es un tiempo quieto, apacible y el rumor de la corriente y algunas cebas de truchas nos tienen muy atentos y alegres. La pesca en estas circunstancias es un acontecimiento delicioso.

Horas más tarde cuando la actividad ha descendido por el atardecer de marzo y con el agua muy fría, decidimos que es hora de regresar al coche y esperar a la próxima jornada que esperaremos con impaciencia. ¡¡Esas grandes arcoíris siguen allí!!

Scroll al inicio